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Siempre me ha gustado cuando en las películas nos enseñan como dos personas pueden pasar por el mismo sitio en el mismo momento y como unas veces se pueden llegar a cruzar sin mirarse ni por supuesto conocerse. No era su momento, ni era el lugar.
Otras veces ocurre que esas mismas dos personas, en seguramente otras circunstancias e incluso más adversas, se vuelven a cruzar y de alguna forma se reconocen sin todavía haberse visto antes. Entonces surge algo, seguramente mágico e irracional.
"Aquello que estás buscando seguramente también te esta buscando a ti".
Pero para resolver esta ecuación desde mi punto debemos aplicar la fórmula “espacio tiempo”.
"Espacio" es el lugar donde encontrarse. Y ese lugar puede ser desde un tren, un bar, un curso de informática o porque no, internet.
"Tiempo" es la otra parte de la ecuación. Que dos personas coincidan en un mismo "momento" de sus vidas, predispuestas ambas dos a compartir "todo lo que son y lo que tienen" durante el tiempo que dure su mismo trayecto del viaje es, porque no decirlo, un milagro.
Y no solo hablamos de personas que se encuentran, pueden ser también proyectos.
Pero como todos sabemos, los milagros existen, en mayor o menor medida. Todos y todas hemos vivido alguno, incluso varios si eres afortunado/a.
Luego entra en juego un factor que aunque no aparece en la ecuación es quizás la forma de conseguir solucionarla.
“La paciencia”, que es que nos permitirá finalmente llegar a encontrar y dar solución a la ecuación.
El "paciente" va haciéndose fuerte poco a poco, mientras que el fuerte sabe ser siempre paciente. El ser paciente requiere de un incremento en la fuerza cuando ésta, por lógica natural, decae.
Seguramente el resultado será diferente dependiendo de cómo son las personas, de sus expectativas, pero todo el mundo debería ser capaz de resolverla aunque solo fuera durante un segundo de su vida.